El alto ego del escritor novato…su mayor enemigo

Estoy cansado. Sí cansado de leer cosas sin sentido, de leer obras mal estructuradas sin saber por dónde cogerlas, sin encontrar una lógica, un argumento un mínimo ápice de cordura aunque sea algo ficticio.

Estoy cansado de escuchar tonterías sobre las buenas valoraciones de gente sin conocimiento ni capacidad de crítica objetiva, que se conforman con ver cómo sus escritos suben rápido en las listas de ventas y encima esto le sirve para aumentar más su alto ego y esto es lo peor que le puede pasar a un escritor novel.

La humildad, el afán de superarse y presentar trabajos de calidad se está perdiendo y esto es debido a que todos pensamos que tenemos la panacea, el santo grial de encontrar el éxito en nuestras primeras novelas, quizás alimentados por un editor sin escrúpulos que lo único que valora son las letras impresas en los billetes que les vamos a pagar por publicarnos una autentica bazofia, mal escrita, sin corrección y que en otra circunstancia no saldría de cualquier cajón oculto de alguna editorial medio decente.

En Amazon se publica todo, sencillamente es cómodo, rápido y no tiene filtro de calidad. En la autopublicación, salvo editoriales con principios que algunas quedan, pasa lo mismo. La diferencia: Amazon es gratis y la editorial no.

No nos queremos dar cuenta somos el mayor enemigo de la autoedición, amparados por 100 o 200 libros que vendemos a familiares y amigos que en ningún caso nos dirán que no les ha gustado el libro y llenamos páginas y páginas con las virtudes y bondades de nuestra obra sin ser capaces de pararnos un poco, pensar, meditar, corregir y después continuar.

Paginas donde se repiten seis veces la misma palabra, tres en un mismo párrafo, malas maquetaciones, y capítulos y capítulos sin base literaria para terminar presumiendo que  hemos escrito un libro de 500 páginas que no contienen ni 50 decentes.

Con esto no quiero decir que sea el mejor ni mucho menos, es mas es porque considero que no lo soy, y de todo esto también pequé, por lo que escribo este post para revindicar que se retome la cordura y la humildad y sobre todo la autocrítica.

Todos necesitamos ayuda de gente que sabe más que nosotros. Tenemos una herramienta vital para escribir; la capacidad de transmitir una ilusión y hacer real nuestro mundo en la mente de otra persona, pero a veces esto no es suficiente cuando las ideas se amontonan en la cabeza y hay que darles orden, claridad y sentido.

No debemos caer en la soberbia de no pedir ayuda a lectores 0, correctores de reconocida solvencia, gente con conocimiento, etc…

Entender la escritura como un arte a conocer, y después perfeccionar siempre en constante evolución y formación es nuestra obligación primero por respeto al lector que se lo merece y después por respeto al resto de compañeros de oficio y simplemente resumiendo: Por respeto a nosotros mismo.

No te hace escritor publicar un libro, que te hagan dos o tres entrevistas y saturar Facebook con spaam de tu novela que la gente le da al “me gusta” de pasada. Escribir es sentir, vivir, sufrir pero  siempre dentro de unos mínimos de calidad.

MI primera novela tarde tardé cinco meses en escribirla, la edité y al leerla me encantaba la idea pero no la veía digna de ser presentada, paré su venta y la reedite de nuevo con una persona que me hizo comprender cada palabra, cada renglón, cada párrafo. Fue duro enfrentarme a mí mismo y reescribirla casi entera.

A día de hoy estoy orgulloso de ello, y creo que presenté un trabajo digno, si bien todo es mejorable y tal vez hoy no la escribiría de nuevo así, pero bajarme del pedestal en el que nunca estuve o solo lo ocupé en mi cabeza me ha servido para mejorar y seguir considerando que debo esforzarme y hacer las cosas bien. Esa es mi obligación presentar buenos trabajos de los que me sientan orgulloso y tener la sensación imparcial que no es uno de los 800.000 títulos que se anuncian en Amazon aunque no llegue al TOP 100.

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Los besos comprados

Los besos comprados

A menudo me pregunto que ocurriría si toda tu vida dependiera de una decisión, algo de lo que dependiera toda tu existencia. Que ocurriría si en ese instante, ese momento estuvieses tan ciego que fueras incapaz de ver más allá, si no fueras capaz de pensar con claridad y raciocinio. ¿Puede una elección cambiar el rumbo de tu vida? ¿y si no cambiara para mejor y te sintieras vacío? Sería posible volver sobre nuestros pasos…?

Cap 3.Páginas 1-3.

Si no queréis esperar y os apetece tenerlo ya, os dejo el enlace de ebook  y versión papel de amazón. Recordad que los tres primeros capítulos están disponible en un post anterior.

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EBOOK A 1 EURO

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LIBRO A 12,99.

SE AGRADECEN COMENTARIOS BUENOS O MALOS. GRACIAS

Capítulo 3

—¿Sí, diga? —Respondió al conserje que guardaba con absoluta dedicación la comunidad de propietarios.El portero electrónico de Marga empezó a sonar. Eran las once de la mañana y ella se disponía a preparar un pequeño bolso de viaje donde a duras penas cabía un neceser de higiene personal y su maquillaje.

—Señora Marga, un joven pregunta por usted. No me parece que tenga buen aspecto, dice que se llama Jorge, ¿debo dejarle pasar?

—Sí, por favor, Alberto, indíquele cómo llegar a mi casa.

Se encontraba en la recepción mirando a ese hombre mayor, de aspecto rancio y estirado que vestía con un traje de chaqueta negro pasado de moda, mientras este le observaba con desconfianza.

—Pase usted señor, cruce el jardín hasta llegar al recibidor del bloque tres, y coja el ascensor hasta el ático.

—¿Cuál es el número de su vivienda? —Preguntó Jorge.

—Caballero, solo existe un ático. El de la señora Marga ―respondió malhumorado mientras se entretenía en organizar el correo de los inquilinos.

—Muchas gracias, ha sido usted muy amable.

—Gracias a usted, señor —contestó con ironía, agachando la cabeza en un claro gesto de querer dar por terminada la conversación. Atravesó el recibidor del lujoso edificio mientras la mirada del viejo conserje seguía clavada en él. El ordenanza pensó que alguien así no era digno de estar allí, donde se concentraba lo mejor de la sociedad de la Costa del Sol, y recordó otros tiempos de glamour en los que ningún vecino se atrevería a invitar a nadie con semejante presencia. Resignado y protestando cabizbajo negó con la cabeza, y continuó con las labores que lo ocupaban.

Jorge miraba el fantástico suelo de pizarra gris y la preciosa fuente rectangular de mármol blanco en el centro del habitáculo de la que brotaban cinco caños de agua que subían hasta una considerable altura, componiendo un bonito baile sincronizado, a la vez que el fondo del estanque cambiaba caprichosamente de color.

El estilo de esa estancia era soberbio, minimalista. Nada se comprendía sin el siguiente elemento y daba una clara idea de que aquel lugar no estaba al alcance de cualquiera.

Levantó su vista hacia el techo y contempló una maravillosa bóveda de cristal sostenida por una estructura de color dorado. De ella colgada una lámpara de araña donde al reflejarse los rayos del sol que entraban por la cúpula, emitía reflejos de un azul claro cautivador.

Al fondo se erguía una gran puerta de bronce con cristales opacos que impedían ver lo que ocultaba tras de ella. Se apoyó en el tirador con intención de abrir las dos hojas que la formaban, pero por un momento tuvo miedo de continuar. Sabía que si lo hacía, vendería su alma al diablo y que esa puerta, representaba su entrada al mismo infierno.

Dudó. Retrocedió con la intención de marcharse de allí, pero su destino ya estaba decidido y, respirando profundamente, decidió traspasarlas.

Un enorme jardín de plantas tropicales se abría ante sí. El buen gusto de aquel lugar le dejaba fascinado. En un lateral se ubicaba un lujoso restaurante, un gimnasio, un salón social y una sala de belleza.

En el otro lado había dos arcos, donde unos carteles escritos en varios idiomas indicaban que por ellos se accedía a las piscinas exteriores y climatizadas y a las pistas deportivas. La suntuosidad del lugar no tenía límites.

Los vecinos que estaban sentados en la terraza del restaurante miraban con desconfianza al desaliñado intruso, sin llegar a comprender qué hacía entre ellos. Jorge solo pensaba en atravesar rápido ese lugar y llegar pronto a su destino.

Por fin consiguió su objetivo entrando en la zona de viviendas que, por extraño que pareciera, no tenía puerta de acceso. Quizás porque se aseguraron bien de que la seguridad de la urbanización era infranqueable, pues parecía un búnker inaccesible para los que no habitasen en él.

Llamó al ascensor. La puerta se abrió y pulsó sobre el tablero el único botón que ponía «ático». Mientras subía escuchaba una música relajante a la vez que miraba las imágenes de paisajes que iban cambiando en la pantalla digital en la que se convirtió el espejo del elevador.

«¡Cómo viven estos cabrones!», pensó.

El ascensor se detuvo y llamó al timbre de la única vivienda que comprendía la planta.

LOS BESOS COMPRADOS YA A LA VENTA EN AMAZON.

Hola amigos. Tengo el placer de comunicaros que ya esta disponible en Amazon la versión digital y el libro en papel. El ebook esta marcado a 1 euro y el libro a menos de 13 euros. Esta feo que os diga que estoy muy orgulloso de esta novela, donde lo principal valorar la simplicidad humana, mas allá de lo superfluo que no llena el alma. Espero que le deis la oportunidad a Jorge , Marga, Alba… de entrar en vuestras vida y si no es mucho pedir, que le hagáis un “huequecito” en vuestros corazónes. Mil gracias a todos.

El ebook lo podéis encontrar aqui:

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Un día…

UN DÏA…

Un día deje de arrepentirme por todo y en ese instante, me negué a seguir buscando más culpables a los que achacar mis desgracias, mis fracasos mis frustraciones.

Un buen día, como puede ser cualquier otro, me cansé de cargar conmigo mismo, con mis miedos, con mis perjuicios de todo lo que me impedía avanzar.

Un día, ni bueno ni malo, simplemente un día mas. Una de esas mañana en las que el sol sale despacio pero firme, como siempre hace, sin dar un paso atrás,   me  decidí a caminar  de frente junto a él y tomé la decisión de levantarme al caer, una y mil veces si es necesario. A mirar siempre con los ojos abiertos y de pararme a pensar lo que percibo a mi alrededor, aunque no me guste verlo, aunque no me guste estar en este lugar.

No quiero más vencedores ni vencidos, ni buenos ni malos, ni fiscales ni defensores. Simplemente no deseo más venganzas, ni recordar la ira que me consume devorando mi alma. Un día anhelé anhelo vivir sin miedos y dormir tranquilo, y al despertar olvidarme que un día sin saber por qué, deje de arrepentirme por todo

Un día…

Un día deje de arrepentirme por todo.
Un buen día, me negué a seguir buscando culpables a los que achacar mis desgracias, mis fracasos, mis frustraciones…
Ese día me cansé de cargar conmigo mismo, de mis miedos, de mis perjuicios de todo lo que me impedía avanzar.
Un buen día, una de esas mañana en las que el sol sale despacio pero firme, como siempre hace, sin dar un paso atrás, me levanté y decidí avanzar junto a él y tomé la decisión de levantarme al caer, una y mil veces si es necesario. De mirar siempre con los ojos abiertos y de pararme a pensar lo que percibo a mi alrededor, aunque no me guste verlo, aunque no me guste estar en este lugar.
No quiero más vencedores ni vencidos, no deseo más venganza ni recordar la ira que me consume devorando mi alma. Solo quiero vivir sin miedos y dormir tranquilo, y al despertar olvidarme que un día sin saber por qué deje de arrepentirme por todo

CARTA A MI MADRE CARMEN

Hace un tiempo subí esta carta a mi madre, pero ahora me apetece subirla a mi blog, que es donde debe de estar….

Cuando un teléfono suena a altas horas de la noche, no vaticina buenas noticias y estando lejos de tus seres queridos no deseas recibir llamadas a partir de las doce, si no es en navidad o en fin de año. Pero esa fría noche de invierno el teléfono sonó ¡Maldito!¿Por qué tuviste que sonar?
—Rafa soy tu hermana. Se han llevado a mamá al hospital, está muy malita.
—¿Cómo la tita Mati? —, le pregunté temiendo escuchar la respuesta.
—Si —, me respondió y las lágrimas que me ocultaba se reflejaron en mi alma como en un lejano espejo borroso.
Cuando pude llegar, me permitieron pasar a verla a la U.C.I. Aún te recuerdo madre, toda llena de cables y tubos, con tus ojos cerrados y la piel pálida, con tu pelo canoso ensortijado, corto como te gustaba llevarlo y como siempre lo recuerdo desde que era un niño cuando tanto me gustaba jugar con el y acariciarlo junto al lóbulo de tu oreja.
Miraba a esa máquina cruel a la que estabas conectada, con la esperanza de que el pequeño corazón verde que marcaba tus constantes vitales se moviera más deprisa pero no lo hizo y ese perverso número “12” se mantenía inalterable. No pude hacer nada por ti, solo darte un beso y acariciarte por última vez madre.
Te fuiste sin hacer ruido, sin molestar a nadie, de la misma forma que viviste. Simplemente reclinaste la cabeza en el sofá y esperaste lo que tú sabías que te iba a pasar sin miedo, de frente y sola. Fueron años de lucha contra esa enfermedad que te debilitaba, en los que nadie te escuchó llorar ni protestar, siempre trabajando con una sonrisa en tu cara, fuerte como un roble pero cuyas raíces estaban débiles sin que nadie pudiera hacerse la mínima idea de como eras capaz de aguantar los fuertes vientos que hubieran hecho tambalearse a cualquier otro, pero que tu resististe todo ese tiempo madre.
Quiero contarte que Ismael está muy bien, ya cumplió cinco años. No le gusta demasiado ir al colegio pero supongo que no puedo reñirle pues a mí tampoco me entusiasmaba demasiado ir y ahora te comprendo cuando me reñías. Es un niño alegre, algo testarudo como buen “Cabello” de ideas fijas vamos…pero de corazón noble como tú. ¿Recuerdas ese fin de semana que ibas a venir a verlo?, no pudo ser pero estoy convencido que desde entonces lo has visitado muchas veces.
Por Málaga estamos bien. Hoy hace un poco de frío, normal a esta hora de la mañana cuando sopla el viento de poniente, pero poco a poco ira saliendo el sol y la melancolía se marchara dejando su lugar a la esperanza, la misma que le diste a las cuatro personas que viven gracias a ti al donarles tus órganos, pues tu corazón sigue latiendo en el pecho de otra persona.
A veces me pregunto como será, si es hombre o mujer, si tiene hijos, pues ahora serían como mis hermanos pero, por otro lado, prefiero que sea así y no conocerla. Me diste el regalo de la vida y con tu muerte seguiste regalando vida.
Gracias madre por todo. No tuve la oportunidad de agradecértelo nunca, tal vez el egoísmo y la rapidez con la que se vive los años de juventud me hicieron no pararme a pensar en ello o quizás llegue a pensar, pobre ingeninuo, que siempre estarías conmigo y nunca me faltarías, pero por desgracia aprendí que las cosas que parecen más fuertes suelen ser las más frágiles y tú eras una preciosa montaña de cristal que un día se hizo añicos y aun así seguías siendo mil veces más bellas al reflejar hasta el infinito toda la luz que guardabas.
Hoy me he sentado en un banco, como nunca me paré antes a hacerlo, y te vuelvo a recordar, y por un instante vuelvo a oler a azahar ese aroma que tanto te gustaba ¿te acuerdas como hacías pequeños ramilletes que guardabas en los cajones de la ropa? Yo ahora lo recuerdo y sobre todo me acuerdo de lo mucho te necesito madre…

Rafael Velázquez Cabello